"La carne aumentó la semana pasada un 7%. En estos días subió un 5% más. Inclusive, mi proveedor me dijo que esta tendencia se mantendrá", dijo ayer Orlando Linares, propietario de una carnicería de calle San Luis al 200. En algunas carnicerías de la capital tucumana se registra un incremento acumulado de los precios de la carne, que oscila entre un 12% y un 15%, según el local comercial.
El último aumento de la semana pasada se ha trasladado a las pizarras y los mostradores de los puestos de venta como consecuencia del alza del precio del novillo en pie, que alcanzaron los mismos porcentuales en los meses hasta aquí transcurridos. Gonzalo tapié, consignatario de Abastecedora del Norte, detalló que el ajuste del precio por el animal en pie para faena fue de un 15%, aunque afirmó que el consumo interno no resistiría otro reajuste de los valores del alimento.
El mercado de la carne en la provincia acarrea así las falencias del proceso de producción y comercialización a nivel nacional: arrastra una caída de la oferta a raíz del déficit de cabezas en pie de 4 millones, según afirman los agentes del sector, y la retención o recría antes de salir a la venta, medida que adoptaron los productores ante la temporada de lluvias que produjo una mejora de los campos para el pastoreo. "El aumento de la carne podría llegar a un 20%. Hoy es de un 12% y 15% promedio", proyectó tapié.
No se prevén cambios y la oferta de carne seguirá siendo menor ante el consumo actual hasta julio, lo que estimularía nuevos ajustes dentro del proceso de comercialización, estiman en el sector. Eso hace prever que la suba aplicada por algunas carnicerías se extenderá al resto de los locales que hasta el momento no aumentaron los precios, con la intención de sostener las ventas durante el primer trimestre del año. Por ejemplo, en los súper, no recayeron esos ajustes, según informó el titular de la cámara que nuclea los empresarios del sector, Guillermo Saccomani. Sin embargo, el alza de los precios de la carne perjudica las ventas en las carnicerías, lo que se traduce en el descenso del consumo per cápita a un nivel histórico: de casi 68 kilos a 57 por habitante por año.
En Tucumán, tras un relevamiento efectuado por LA GACETA, los propietarios de las carnicerías confirmaron una caída del consumo que ronda entre un 25% y un 30% a partir del proceso inflacionario que afecta la actividad.
El último aumento de la semana pasada se ha trasladado a las pizarras y los mostradores de los puestos de venta como consecuencia del alza del precio del novillo en pie, que alcanzaron los mismos porcentuales en los meses hasta aquí transcurridos. Gonzalo tapié, consignatario de Abastecedora del Norte, detalló que el ajuste del precio por el animal en pie para faena fue de un 15%, aunque afirmó que el consumo interno no resistiría otro reajuste de los valores del alimento.
El mercado de la carne en la provincia acarrea así las falencias del proceso de producción y comercialización a nivel nacional: arrastra una caída de la oferta a raíz del déficit de cabezas en pie de 4 millones, según afirman los agentes del sector, y la retención o recría antes de salir a la venta, medida que adoptaron los productores ante la temporada de lluvias que produjo una mejora de los campos para el pastoreo. "El aumento de la carne podría llegar a un 20%. Hoy es de un 12% y 15% promedio", proyectó tapié.
No se prevén cambios y la oferta de carne seguirá siendo menor ante el consumo actual hasta julio, lo que estimularía nuevos ajustes dentro del proceso de comercialización, estiman en el sector. Eso hace prever que la suba aplicada por algunas carnicerías se extenderá al resto de los locales que hasta el momento no aumentaron los precios, con la intención de sostener las ventas durante el primer trimestre del año. Por ejemplo, en los súper, no recayeron esos ajustes, según informó el titular de la cámara que nuclea los empresarios del sector, Guillermo Saccomani. Sin embargo, el alza de los precios de la carne perjudica las ventas en las carnicerías, lo que se traduce en el descenso del consumo per cápita a un nivel histórico: de casi 68 kilos a 57 por habitante por año.
En Tucumán, tras un relevamiento efectuado por LA GACETA, los propietarios de las carnicerías confirmaron una caída del consumo que ronda entre un 25% y un 30% a partir del proceso inflacionario que afecta la actividad.